Ahora se habla mucho de cómo una empresa China quiere comprar la Real. Algo completamente antinatural pues la Real dejaría de ser de los suyos y quedaría en manos de un gran inversor, como pasó con Piterman en Vitoria o Lopera en el Betis. Me acuerdo las pegatinas que se sacaron cuando Astiazaran presentó su objetivo de hacer una ampliación de capital, en las que veían en letras grandes ese gran lema “La Real no se vende” y a día de hoy cuando el pequeño accionista debe y tiene que estar presente, pues son los que han colaborado de una forma altruista con la Real, les quieren quitar todo su peso y valor al entrar un gran grupo inversor, que será quien mandé y decida, campando a sus anchas, pues tendrá las acciones suficientes para hacer lo que le plazca, sin ni siquiera escuchar la voz de los aficionados, que por cierto tantas veces hemos demostrado estar con el equipo y somos los que estamos con el equipo por un puro sentimiento y no por un interés económico como lo tiene el grupo inversor.
Las decisiones de la Real las tenemos que tomar los que queremos a la Real, nos equivoquemos o no, por que queremos lo mejor para la Real, y por eso la Real tiene y debe de estar lo más atomizada posible, para garantizar una gestión democrática centrada en sus bases y no en una cúspide gobernada con intereses que no responden a las intenciones de los aficionados.